
Hola, ya me irás conociendo y sabrás que me encanta compartir estas líneas contigo con mi infalible cafecito, ¿tú con qué la acompañas hoy? …. y para meternos en ambiente esta vez será con See you again · Instrumental.
Cuando recomiendo para tu lectura cierta canción, en ningún caso es elegida al azar, ciertamente será una canción que me guste, pero en sí algo se relaciona con el tema de turno, hoy fue este fragmento:
“Had to switch up
Look at things different see the bigger picture
Those were the days
Hard work forever pays
Now I see you in better place”
… Ahora sí, recorramos estas líneas y descubramos a los Maestros espirituales de nuestra vida.
Ámame cuando menos lo merezca, porque es cuando más lo necesito. Proverbio Chino
Cuando pensamos en un maestro espiritual lo primero que salta en nuestra mente será sin duda, ese famoso estereotipo de alguien SUPER iluminado, que desborda paz, armonía, y casi casi es capaz de levitar…Y, ¿qué pasa si te digo que no es así?… o al menos, no es este tipo específico de maestro el que nos hacen crecer de una forma proactiva.
Veamos, tendemos a idealizar a todos aquellos que irradian luz y casi condenar a los que les colgamos la etiqueta de conflictivos, tóxicos o simplemente te hacen el día un poquito más difícil…claro que un Dalai Lama, por ejemplo y lo cito con todo el respeto que se merece, nos evoca esas sensaciones de paz, pero te planteas que pudo en algún momento llegar a sentir ira como ser humano que es, sería casi pecado pensarlo. La realidad es que concebimos al mundo en que vivimos como dual, y existen las polaridades, por lo tanto, serenidad en el lado luminoso implica que en la sombra existe la ira. La diferencia es simple, él tiene una sombra suficientemente trabajada, llevada a la consciencia y que no domina su ser. ¡Muy de admirar por supuesto!, pero a donde quiero llegar es que todos podemos poco a poco alcanzar esa paz, por supuesto internándonos en lo que yo llamo La cueva (por los autores en general, llamada la sombra) y estando ahí abrazar nuestras carencias internas, hacer que sombra y luz estén integrados. Un exceso de irá será un déficit de serenidad y viceversa. La buena noticia es que esto se trabaja y por tanto es alcanzable, esa persona que te puede llegar a hacer la vida imposible, también tiene luz en potencia, digamos “en construcción” …dale una oportunidad, porque te aseguro te enseñará mucho de tu propia cueva.
Y quizás en este punto pienses: ¡Adri, barájamelo más despacio!… Querid@ qué crees, ahora viene la bomba… la persona más conflictiva de tu vida eres tú, sí sí y yo de la mía… la ley del espejo nos habla que como es afuera es adentro y un maestro espiritual es aquel que te perturba a ti mismo, porque al identificar el conflicto en otro de manera inconsciente es reconocer que la raíz está dentro de ti, sino no habría forma que “esa situación” perturbara tu estado. Se vale no aceptar estas últimas líneas, pero sería como ponerte unas zapatillas de ballet y pasar de puntitas en la vida, ser siempre la victima y así no habrá oportunidad de cambio, porque es poner todo en manos de quien sea menos en las tuyas propias.
La persona conflictiva nunca sabe que lo es y por eso es el otro,
un verdadero peligro social. ¿Cierto?
No hay nada suficiente para contentar al amargado de la clase, al jefe déspota, la pareja que te asfixia o el vecino que se queja de todo… y puedes llegar a creerte que tienes un imán para atraer a todos los conflictivos de turno, a quienes llamaremos “la piedra” y te tropezarás con muchas en el camino. Mira cariño, si no te has transformado, el conflicto te acompaña, y la dinámica es muy similar victimismo/piedra aunque cambiemos el escenario y los actores. ¡Ay! cuantas piedras me costo el hacerme responsable como co-creadora de las situaciones, y en ese momento dejaron de ser piedras para convertirse en mis maestros.
Yo te invito a identificar (con nombre y apellido) a uno de estos maestros en tu vida. Por cierto, si no lo has pensado te lo digo yo, alguien está escribiendo tu nombre ahora mismo… si sí hay que ser conscientes que nosotros también somos piedras en otros. Para mi uno de mis maestros es mi hijo pequeño (vamos a ver mi niño que si un día lees estas líneas que escribe mamá sabes que te amo profundamente), canela fina el chiquitín retando a la autoridad incansablemente. Lo primero es aceptar la situación tal cual es sin matices, identificar qué es lo que te perturba, entender el por qué te desestabiliza y por último transformarlo. Entonces llegas a una visión/acción con sabiduría. Un sabio sabe mostrar su humanidad autentica con empatía ante el nivel de consciencia de su interlocutor y sus necesidades, no le perturban los actos del otro porque conoce su cueva y ha puesto luz en ella. La idea (quizás ahora mismo parezca utópica) es llegar a este punto, no porque ser espiritual o un ser luminoso sea bueno, sino porque es nuestra verdadera naturaleza.
Claro que este proceso no es coser y cantar, pero lo podemos resumir en las 3 renuncias del ego para convertir la piedra en maestro:
1 Deja el victimismo y asume responsabilidad, somos co-creadores de nuestras circunstancias
Dejar de culpar al otro por mi sufrimiento es el inicio de una toma de consciencia, entendiendo que nadie lo ha hecho sin mi consentimiento. Somos parte de la situación, al permitirla o no. Cuando reconocemos esto, encontramos la pista hacia el camino de nuestra cueva, cuál es la carencia interna que tengo o recompensa oculta que busco al permitir tal o cual circunstancia, y así comenzamos a conocernos a nosotros mismos.
Y aquí te comparto mi piedra mas reciente; hace pocos meses mi frase súper terrenal con mi terapeuta y amigas más cercanas fue “Nunca nadie me había hecho esto en mi vida “, habían pateado mi ego y eso duele, y mira que he pasado por situaciones bastante rudas (por no decir otra cosa, porque me he propuesto no escribir con palabrotas). Pero entrando un poco en la luz de la consciencia, le quitas el protagonismo al ego e intentas responderte “¿por qué lo he permitido?”, ahí cariño el dolor es mucho más profundo, porque la piedra deja de ser el villano y eres tú contra ti mismo que no has abrazado a tu niño interior sentadito en la oscuridad. No es cuestión de fustigarnos sino de trascender, y ser conscientes de esa necesidad no cubierta que buscas en el exterior. Entonces asumes la responsabilidad de esas patadas, aprendes y enciendes una velita en tu cueva. El dolor comienza a cesar, ya hay un toque de compasión contigo y con la piedra misma, y la frase cambio “Esa persona es un gran maestro para mi “porque sus acciones ayudaron a descubrir eso que me faltaba darme a mi misma, el dolor se convirtió en gratitud. En el rencor inequívocamente serás la victima, mientras que en la gratitud tomas responsabilidad y te das la oportunidad de integrar un nuevo aprendizaje de ti mismo.
Una amiga (sé que me estás leyendo amiga mía), un día me pregunto ¿cómo es posible que puedas hablar así de tu piedra?… No es de un día para otro, es un proceso (largo o corto dependiendo de tu capacidad para soltar el victimismo) y aunque no te ofrezco que no duela, lo que si es cierto es que el dolor cesará más pronto de lo que crees. Esta piedra ya se me había presentado antes con otros apellidos, pero en esta rutina absurda donde le damos prioridad a lo urgente y no a lo importante, no tuve el coraje de parar y observar por qué el malestar, se llama evadirnos y también se vale, pero no como una constante de vida. Sin ser una de las personas más importante de mi vida y lo digo por su corta estancia, resultó ser un gran maestro. Hoy lo recuerdo sabiendo que dio lo máximo que podía, reconociendo que tiene su propia cueva y situaciones internas que resolver. Cuidado, en ningún momento quiero que se malentienda que justifico las acciones etiquetadas desde el juicio como “ incorrectas”, cada quien con su karma y propia rendición de cuentas con la vida y consigo mismo, pero en lo que a mi respecta me brindo la oportunidad del aprendizaje y eso es digno de agradecerse. ¡Espero haberte contestado querida amiga!
Detectar a tu maestro se logra cuando te preguntas, por qué me perturba, duele e incomoda, y tomas el valor de responsabilizarte.
2. Renuncia a los juicios y potencializa la compasión.
Cuando juzgamos no tenemos tiempo de comprender que cada quien lo hace lo mejor que puede según su nivel de consciencia.
Nadie puede dar, lo que no tiene.
Al reconocer la batalla interior que cada uno experimenta sin necesidad de conocerla, te abres a la compasión de saber que en esta vida ninguno transitamos de rosita impecables.
3. Elige estar PRESENTE y dejar la reactividad a un lado
Detenerse a explorar, sentir y entender el malestar que me causa la piedra, es en resumen estar “presente” y renunciar a ser esclavo de mis reacciones impulsivas y pensamientos. Observa y SELECCIONA, para esto necesitas darte el tiempo necesario, recuerda que el ego es muy veloz y le gusta sentirse en control.
Y con esto ya sólo me queda por decir que el cambio está en ti, no cedas la oportunidad de descubrirte y trascenderte. Piénsalo, ¿Es posible que esa persona incomoda, quizás te esté haciendo un gran favor?
Te dejo un abrazo apretado y lleno de luz.


Luz Moreno
Mi querida Adri, solo con leer los primeros párrafos entiendo que este mensaje es para mí y que llegó en el momento justo. Gracias por ayudarme a cambiar la percepción y hacerme recordar que todo es arendizaje
Adri Cherubini
Querida Luz,
Con que sólo una frase arroje un poco de luz en otros, este blog cumple su misión. Gracias a ti por estar aquí y tanto compartir. Un abrazo.
Graciela Silva Valbuena
Excelentes consejos! Muchas gracias 😊
Ale de la Medina
Querida Adriana. Quedó perfecto este blog para el dia de hoy.
Pensando en cómo poder decir y apoyar a un buen amigo, y te leo.
Además que me hizo reflexionar sobre cómo manejo estas situaciones.
Me gustó, gracias!
Y ahora , lo comparto.
Gracias y lindo domingo!!!!
Adri Cherubini
Querida Ale,
Que alegría saber que estas líneas han sido un rayito de luz para nuestro cotidiano andar.
Un abrazo.